300 relata la extraordinaria gesta protagonizada en el año 489 a. C. por un puñado de guerreros espartanos, que en número de trescientos y dirigidos por su rey Leónidas, hicieron frente a un ejército persa muy superior en número comandado por el rey Jerjes. Leónidas y los suyos resistieron a los persas en el estrecho paso de las Termópilas, impidiendo el avance enemigo y permitiendo que las polis griegas se unieran contra el invasor.
La película, dirigida por Zack Snyder (del que les recomiendo, si les gusta el cine un poco gore y claustrofóbico, su estupenda El amanecer de los muertos), es una adaptación fiel del cómic de Miller. Cualquiera que haya tenido éste en sus manos puede reconocer que hay escenas que son idénticas a los dibujos, habiéndose respetado la estética original. Ello hace de 300 una película de imágenes impactantes, de una rara belleza, con una plástica barroca y efectista. La recreación de los personajes es también similar a la que se ve en el cómic, desde la heroicidad espartana hasta el hedonismo de la corte persa, con la genial recreación de la figura de Jerjes. Por supuesto, cualquier atisbo de rigor histórico ha de ser obviado, puesto que ni los persas ni los espartanos se comportaban en combate tal como en la película se cuenta. De hecho, tampoco fueron 300 espartanos los que en solitario se enfrentaron a Jerjes, sino que se vieron apoyados por unos cientos más de griegos pertenecientes a otras polis.
En este enlace puedes ver el tráiler en español. Y en este otro puedes verlo en su idioma original, muy superior al español porque la traducción es, como casi siempre, muy mejorable.
Por su estética y su dinamismo, 300 es una película original y extravagante, al estilo de Matrix. Como en esta última, también se utilizan aquí las ralentizaciones de la escenas, sobre todo de combate, para darles mayor carga expresiva. Es, sobre todo, una película de guerra, con sangrientas imágenes de batalla, una verdadera carnicería. Aún así, no se trata simplemente de mostrar a un puñado de hombres en lucha, sino que estas escenas de combate se tratan como si de una coreografía se tratase. El resultado es de una belleza cruel, una mezcla de hermosura y muerte, similar a la que se ve en otras películas, como La reina Margot o El señor de los anillos.
Aunque adaptación de un cómic, y aunque trate de asuntos ocurridos tanto tiempo, lo cierto es que 300, con toda su belleza y originalidad, incorpora también un mensaje bastante moderno y actual, y ciertamente manipulador. Los espartanos y su lucha se presentan como el bastión de la resistencia frente al invasor oriental. Los hoplitas luchan por la libertad, por las leyes, en contra de la esclavitud hedonista que representan Jerjes y su imperio. Abundan los discursos patrióticos, siempre con la palabra "libertad" mencionada decenas de veces, y lanzada siempre contra el invasor "iraní", que quiere apoderarse de ella y reducir a Grecia, y por tanto a Occidente, a la servidumbre. En estos tiempos en que el nuevo enemigo de Occidente es un Irán que fabrica armas nucleares, no cabe duda que 300 aporta su granito de arena a la hora de mostrar ese mundo dividido en buenos y malos que algunos nos quieren hacer ver. Los buenos seremos nosotros, claro, los defensores de la libertad, los capaces de actos heróicos, hasta el sacrificio si es necesario. El malo siempre será el iraní, el que viene de oriente, y que frente a nuestro modo de vida sólo ofrece esclavitud y destrucción. Curiosos paralelismos con las noticias de la actualidad, ¿verdad? La peli obvia que la sociedad espartana en concreto, y la griega en general, mantenía un dudoso concepto de la libertad, con existencia de esclavos y una cruda historia de enfrentamientos mutuos entre las polis. En definitiva, sería interesante hacer algún tipo de estudio sobre el adoctrinamiento político que se hace desde las pantallas de cine. No obstante, la imagen del imperio persa siempre ha sido mala en la historiografía occidental. Derrotados por los griegos, fueron éstos los encargados de escribir la historia, y evidentemente no dejaron en muy buen lugar a sus otrora enemigos. Sin embargo, a poco que uno arañe la superficie de la realidad histórica persa, encuentra un imperio tolerante con las minorías, con una administración territorial avanzada, una cultura y un arte magníficos y un brillante devenir político y diplomático. En muchos aspectos, el denostado imperio persa es un precedente de lo que con el tiempo será Roma. El único pecado persa fue perder frente a los griegos.
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