12 de mayo de 2011

En busca del unicornio



Traigo hoy un libro con algunos años encima ya, En busca del unicornio, de Juan Eslava Galán, ganador del premio Planeta en el año 1987, tenía yo... hummmm... sí, tenía muchos años menos. 


A este su humilde servidor al que tienen el placer de leer le encanta la historia y la buena literatura. Y en esta novela se aunan por igual las dos: una altísima calidad literaria y un marco histórico incomparable.


En sus páginas, se narra como el rey Enrique IV de Castilla, que reinó entre los años 1454-1474, aquejado del mal de la impotencia, envía a Juan de Olid, noble caballero, en busca de un fantástico animal con cuyo cuerno se puede fabricar un remedio para el mal que aqueja al rey: el unicornio. Para tal misión, Juan de Olid se ve acompañado de un secretario personal, un fraile experto en pócimas, ungüentos y hechizos, una tropa formada por ballesteros y una doncella virgen, ya que la tradición dice que el unicornio es muy escurridizo y sólo se acercará al regazo de una virgen. Toda esa comitiva se adentra en África, a la caza del mitológico animal, desarrollándose las más curiosas peripecias, aunando poesía, dramatismo, sentido del humor, acción, una inagotable curiosidad y un innegable encanto.


Juan de Olid y quienes les acompañan, siempre fieles al cometido que le ha encomendado su rey, atraviesan el desierto, navegan por costas ignotas, tratan con comerciantes árabes, se enfrentan a tribus de negros belicosos... ¿Encuentran al unicornio? Sí :-) Pero sería aconsejable que participases en la cacería.


Más allá de la acción en sí, En busca del unicornio tiene el interés de presentar una historia frontera entre dos épocas. Juan de Olid, su protagonista, es un caballero medieval cuando sale de España para cumplir la tarea que el rey le encomienda. Es fiel, leal y esforzado, y siempre intentará llevar a buen puerto su misión, a pesar de que con el transcurrir de los meses se da cuenta de que es una quimera. Cuando regresa a España, después de muchos años de ausencia, la sociedad ha cambiado. Su rey, al que juró servir, ha muerto y en su lugar ocupan el trono los Reyes Católicos. Es, por tanto, un hombre que emprende su viaje en plena Edad Media, pero que regresa cuando ya soplan los vientos vivificantes del Renacimiento. Es un hombre que ha vivido historias extraordinarias y fantásticas, pero que vuelve cuando todo el país se dispone a vivir, a su vez, la extraordinaria gesta del descubrimiento de América. 


Es esa especie de presencia a caballo entre dos épocas, la medieval y la renacentista, separadas tan sólo por unos pocos años entre sí pero alejadísimas en cuanto a la mentalidad que anima a cada una (cerrada la primera, abierta y ágil la segunda), la que hace de Juan de Olid un ser único, pero, al mismo tiempo, descriptivo de toda una clase de hombres: las que por alimentar un sueño eran capaces de entregarse a las mayores gestas. Juan de Olid, de manera ficticia, cumple con esa misión en África, pero en pocos años todo el planeta se llenó de españoles que agrandaban cada día más los horizontes del mundo conocido: miles de navegantes, exploradores, soldados, misioneros, desconocidos en su mayoría, pero que persiguiendo sueños hicieron de España el mayor Imperio conocido, suma de todos sus anhelos, luchas, desgracias y pesares.


¿Habéis pensado alguna vez en ese fenomenal momento histórico, el que va de 1492 a mediados del XVI? ¿Esos apenas cincuenta años en el que miriadas de españoles, pobres en su mayoría, con sueños de grandeza muchos de ellos, logran extenderse por todos los ámbitos del globo, desde Europa hasta los confines del Pacífico? ¿Qué tremenda fuerza vital es la que anima a toda esa gente a salir de su terruño y conquistar Imperios? Pues a ese tipo de hombres se dedica la novela que comento. Los que por cumplir una misión o conquistar un ideal eran capaces de darlo todo en el empeño. 


En busca del unicornio está publicada por Planeta. Existen tanto ediciones en tapa dura como de bolsillo.

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